“Yo veo bien, no necesito ir al oftalmólogo.” Es una de las frases que más…

Sol, piscinas y aire acondicionado: guía INOF para proteger tus ojos este verano
El verano es la época del año en la que más maltratamos nuestros ojos sin darnos cuenta. La radiación ultravioleta se intensifica, el cloro de las piscinas irrita la superficie ocular y el aire acondicionado reseca la lágrima. Con unos hábitos sencillos, puedes disfrutar del verano sin poner en riesgo tu salud visual.
La radiación UV también daña los ojos
Igual que la piel, los ojos sufren los efectos acumulativos de la radiación ultravioleta. Una exposición intensa sin protección puede provocar queratitis actínica —una auténtica “quemadura solar” de la córnea—, y la exposición mantenida a lo largo de los años se asocia a la aparición más temprana de cataratas, pterigion y lesiones en la retina y los párpados.
La solución es sencilla: gafas de sol homologadas (marcado CE, filtro UV400), con montura envolvente si vas a estar muchas horas al aire libre, y sombrero o gorra en las horas centrales del día. Cuidado con las gafas de sol “de mercadillo”: un cristal oscuro sin filtro UV es peor que no llevar nada, porque la pupila se dilata y deja entrar más radiación.
Los niños, los grandes olvidados
El cristalino infantil es más transparente que el del adulto y deja pasar más radiación UV hasta la retina. Los niños deben usar gafas de sol homologadas igual que los adultos, especialmente en la playa, la piscina y la montaña, donde la reflexión del agua y la arena multiplica la exposición.
Piscinas: cloro, conjuntivitis y lentillas
El enrojecimiento y el picor de ojos al salir de la piscina no los causa el cloro en sí, sino las cloraminas, los compuestos que se forman cuando el cloro reacciona con sudor y otros restos orgánicos. Además, en verano aumentan las conjuntivitis infecciosas, tanto víricas como bacterianas, que se contagian con facilidad en el agua.
- Usa siempre gafas de natación, también los niños.
- Nunca te bañes con lentillas: el agua de piscinas, mar o ríos puede contaminarlas con microorganismos como la Acanthamoeba, causante de queratitis graves. Si eres usuario habitual, valora gafas de natación graduadas o lentillas diarias desechables que tires justo después del baño.
- Tras el baño, aclárate la cara con agua limpia y evita frotarte los ojos.
- Si el enrojecimiento, las legañas o la sensación de cuerpo extraño duran más de 48 horas, consulta con el oftalmólogo.
Aire acondicionado y ojo seco
El aire acondicionado del coche, la oficina o el dormitorio reduce la humedad ambiental y acelera la evaporación de la lágrima. El resultado: escozor, sensación arenosa, visión borrosa fluctuante y ojos cansados al final del día, síntomas que empeoran si además pasamos horas frente a pantallas.
Evita el chorro de aire directo a la cara, hidrátate bien, parpadea de forma consciente y utiliza lágrimas artificiales sin conservantes si notas sequedad. Si los síntomas son frecuentes, un estudio de la superficie ocular permite identificar la causa y tratarla de forma personalizada.
¿Cuándo acudir al oftalmólogo?
Dolor ocular intenso tras un día de sol, visión borrosa que no mejora, ojo rojo persistente, secreción abundante o molestias importantes en usuarios de lentillas son motivos de consulta sin demora. En INOF disponemos de todas las unidades necesarias para diagnosticar y tratar cualquier problema de superficie ocular, córnea o retina.
Pide tu cita en INOF
El verano es un buen momento para la revisión anual de toda la familia: adultos, niños y usuarios de lentes de contacto.
www.inof.es · 933 933 156 · Centro Médico Teknon, Consultorios Vilana 12, Barcelona
